y otra vez más volví a volar al recuerdo de aquellas veces
en las que acariciabas mi espalda mientras yo te decía
al oído cuantas cosas quería vivir a tu lado,
me trasladé al recuerdo de cuando me cogías de la mano
y paseábamos por los parques de la zona, cuando nos
sentábamos en los columpios, o cuando me balanceabas,
y ahí me quedé, estancada en el recuerdo de tu piel,
intentando que nunca se esfume tu olor de las sábanas,
gravando tu voz en mi cabeza, ¿porque quién no iba a
querer recordar el sonido más bonito que existe?
y ahora dime por donde tendría que pasear para no
recordarte, que nos besamos en cada farola de los parques,
nos sentamos en todos los bancos posibles y te dije que
te quería en cada centímetro cuadrado que hay de ciudad,
dime a donde tendría que ir para olvidarte, para que salgas
un par de segundos de mi cabeza, para dejar de quererte.
jueves, 27 de febrero de 2014
jueves, 20 de febrero de 2014
sabría que no seríamos eternos, pero quería intentarlo.
Parece que hace mil grados bajo cero desde que te fuiste, que ahora
la única manía, (más bien tortura), es la de echarte de menos. Que no
quiero volver a oler tu dulce aroma en mis sábanas, ni volver a ver el
color de tus ojos por cualquier parte de los parques a los que
solíamos ir, no quiero volver a escuchar tu voz en mi cabeza, ni si
quiera quiero quererte, ni odiarte, quiero dejar de sentir, o quizá morir.
Quizá esté viva, pero simplemente es porque mi corazón me odia y
sigue latiendo, aunque, en realidad, esto ni es vida ni es nada, quizá
sea el infierno del infierno, o el dolor de la tortura. Quererte, sinónimo
de tomar sal cuando te estás muriendo de sed, sinónimo de correr mil
kilómetros cuando estás tan cansada que tus piernas hasta tiemblan.
Quererte, que masoca suena, y que doloroso es.
Me pregunté mil veces y más como evitarlo, y la única respuesta que
obtuve fue un silencio escalofriante, que hasta daba miedo.
la única manía, (más bien tortura), es la de echarte de menos. Que no
quiero volver a oler tu dulce aroma en mis sábanas, ni volver a ver el
color de tus ojos por cualquier parte de los parques a los que
solíamos ir, no quiero volver a escuchar tu voz en mi cabeza, ni si
quiera quiero quererte, ni odiarte, quiero dejar de sentir, o quizá morir.
Quizá esté viva, pero simplemente es porque mi corazón me odia y
sigue latiendo, aunque, en realidad, esto ni es vida ni es nada, quizá
sea el infierno del infierno, o el dolor de la tortura. Quererte, sinónimo
de tomar sal cuando te estás muriendo de sed, sinónimo de correr mil
kilómetros cuando estás tan cansada que tus piernas hasta tiemblan.
Quererte, que masoca suena, y que doloroso es.
Me pregunté mil veces y más como evitarlo, y la única respuesta que
obtuve fue un silencio escalofriante, que hasta daba miedo.
miércoles, 12 de febrero de 2014
me dejaste rota.
Más rota que los cristales de las ventanas después
de que pasara un huracán, más rota que los platos
caídos a cien metros de altura, más rota que las fotos
que guardaba en aquel cajón y que no tengo cojones
a quemarlas de una vez, más rota que el cariño que
llegaste a sentir por mi (o que decías que sentías),
quizá más rota que todo lo que pueda estar roto.
Y me he perdido, creo que ya no se ni quien soy,
no me acuerdo ni si quiera de cual es mi color favorito,
aunque se que el de tus ojos siempre me ha encantado
por desgracia, porque no me saco de la cabeza todo
lo que hemos vivido juntos y todo lo que podríamos
haber vivido, pero quizá en el fondo así todo esté
mejor, tú sin mi y yo sin mi también.
En realidad me has hecho fuerte, pero si me lo has
hecho es por todo el daño que me hiciste, y por todo
el daño que me hace verte y no poder ir a abrazarte
como muero por hacerlo. Quizá no debería hablar de
ti, debería olvidarte de una vez por todas, y que ojalá
tu recuerdo esté presente en mi memoria tan solo el rato
que paso fumándome un cigarro a solas.
En realidad sé que nunca te olvidaré, pero espero que
algún día deje de quererte.
Y recuerda, como yo no te va a querer nadie, sé feliz.
Hace mucho que no me rompo los nudillos por ti, pero eso no
significa mucho cuando me dejaste hecha mil pedazos.
Hace mucho que no recuerdo como sonaba un 'te quiero'
pronunciado por ti, con firmeza y seguridad. La verdad es que
no se tan si quiera si me gustaría escucharlo, porque quizá me
rompa más de lo que ya estoy, a pesar de que creo que eso es
imposible.
significa mucho cuando me dejaste hecha mil pedazos.
Hace mucho que no recuerdo como sonaba un 'te quiero'
pronunciado por ti, con firmeza y seguridad. La verdad es que
no se tan si quiera si me gustaría escucharlo, porque quizá me
rompa más de lo que ya estoy, a pesar de que creo que eso es
imposible.
su sonrisa con tanta fuerza, y su mirada tan triste.
Ella era una chica fría, en ocasiones un tanto borde, a pesar de que
la mayoría de veces sonreía por mucho que le costaba. Tenía el pelo
marrón, aunque de un día para otro lo podía tener más claro u oscuro
sin haberse hecho nada. De estatura media, quizá 1,70, y de cuerpo
quien sabe, le decían que estaba bien, tirando a delgada pero ella no
se veía así, odiaba su físico. La verdad es que su sonrisa era bonita,
tenía los labios rojos y la dentadura blanca a pesar de todas las veces
que había probado el dulce sabor del humo de los cigarros.
Nadie sabía como era su interior realmente, creo que ni ella misma lo
sabía, incluso a veces dudaba de si en realidad ella misma existía,
la mayoría de veces no se sentía o no sentía nada, aunque tenía
la cabeza bien puesta en su sitio, o por lo menos eso le decían. No se
llegó a creer ninguna cosa bonita que le pudieran decir, para ella su
vida no valía nada, por eso llegó a pensar tantas veces en el suicidio.
la mayoría de veces sonreía por mucho que le costaba. Tenía el pelo
marrón, aunque de un día para otro lo podía tener más claro u oscuro
sin haberse hecho nada. De estatura media, quizá 1,70, y de cuerpo
quien sabe, le decían que estaba bien, tirando a delgada pero ella no
se veía así, odiaba su físico. La verdad es que su sonrisa era bonita,
tenía los labios rojos y la dentadura blanca a pesar de todas las veces
que había probado el dulce sabor del humo de los cigarros.
Nadie sabía como era su interior realmente, creo que ni ella misma lo
sabía, incluso a veces dudaba de si en realidad ella misma existía,
la mayoría de veces no se sentía o no sentía nada, aunque tenía
la cabeza bien puesta en su sitio, o por lo menos eso le decían. No se
llegó a creer ninguna cosa bonita que le pudieran decir, para ella su
vida no valía nada, por eso llegó a pensar tantas veces en el suicidio.
lunes, 10 de febrero de 2014
quizá no consiga olvidarte, pero si dejaré de quererte.
Y ahora solo queda tu recuero en mil botellas vacías, las promesas
que me hacías y que nunca cumplías, las manos casi tan frías como
el corazón, y yo, tan rota que ya ni recuerdo cuando no lo he estado.
Nunca llegué a comprender cómo y por qué cambiaste tanto, si por
cambiar, cambió hasta tu sonrisa. Nunca quise entender porqué
lo hiciste, por qué cambiaste, quizá porque no quería saber que
estaba locamente enamorada de una persona que dejó de existir
hace mucho tiempo. Pero al final, es verdad lo que dicen, todo acaba.
Al igual que acabó tu "amor" hacia mi, cambiarán las noches que me
he pasado recordando tu dulce aroma, cambiará en sentimiento tan
fuerte de quererte, desaparecerán mis ojeras, mis ojos rotos, incluso
mis pupilas dejarán de gritar a pleno pulmón tu nombre. Quizá nunca
te olvide, pero si te dejaré de querer. Volveré a ser aquella niña
que ni tú ni nadie le quitaba la sonrisa, volveré a ser feliz.
que me hacías y que nunca cumplías, las manos casi tan frías como
el corazón, y yo, tan rota que ya ni recuerdo cuando no lo he estado.
Nunca llegué a comprender cómo y por qué cambiaste tanto, si por
cambiar, cambió hasta tu sonrisa. Nunca quise entender porqué
lo hiciste, por qué cambiaste, quizá porque no quería saber que
estaba locamente enamorada de una persona que dejó de existir
hace mucho tiempo. Pero al final, es verdad lo que dicen, todo acaba.
Al igual que acabó tu "amor" hacia mi, cambiarán las noches que me
he pasado recordando tu dulce aroma, cambiará en sentimiento tan
fuerte de quererte, desaparecerán mis ojeras, mis ojos rotos, incluso
mis pupilas dejarán de gritar a pleno pulmón tu nombre. Quizá nunca
te olvide, pero si te dejaré de querer. Volveré a ser aquella niña
que ni tú ni nadie le quitaba la sonrisa, volveré a ser feliz.
jueves, 6 de febrero de 2014
Ver como la vida se esfuma en cosa de segundos.
Y llegó la noche, y como de costumbre ella se preparó una taza de café solo y amargo,
casi tanto como todas las noches que ella llegaba a recordar.
Su vida se convirtió en un sin fin de noches oscuras, con música triste en la cama,
como siempre, tan deprimente como levantarse un lunes temprano, o estar sola
en casa un domingo lluvioso.
Hacía mucho que ella no escuchaba los latidos de su corazón, quizá era porque
ya había muerto, o quizá ni le interesaba saber que seguía viva. Quizá seguir
viva para ella era su mayor desgracia, decía que el suicidio en sí era muy bonito,
ver como la vida se esfuma en cosa de segundos; lo decía con tanta seguridad
y con palabras tan firmes y bonitas que hasta hacía que uno se emocionase,
incluso daban ganas de probarlo.
Se tomó su café con mucha rapidez. En el segundo siguiente de dejar la taza vacía
sobre su mesa, miró al techo, se incorporó rápidamente y se levantó de la cama.
Se asomó por la ventana, cada vez un poco más afuera, miró al cielo, y como
ella siempre quiso hacer todo acabó para ella, por fin.
casi tanto como todas las noches que ella llegaba a recordar.
Su vida se convirtió en un sin fin de noches oscuras, con música triste en la cama,
como siempre, tan deprimente como levantarse un lunes temprano, o estar sola
en casa un domingo lluvioso.
Hacía mucho que ella no escuchaba los latidos de su corazón, quizá era porque
ya había muerto, o quizá ni le interesaba saber que seguía viva. Quizá seguir
viva para ella era su mayor desgracia, decía que el suicidio en sí era muy bonito,
ver como la vida se esfuma en cosa de segundos; lo decía con tanta seguridad
y con palabras tan firmes y bonitas que hasta hacía que uno se emocionase,
incluso daban ganas de probarlo.
Se tomó su café con mucha rapidez. En el segundo siguiente de dejar la taza vacía
sobre su mesa, miró al techo, se incorporó rápidamente y se levantó de la cama.
Se asomó por la ventana, cada vez un poco más afuera, miró al cielo, y como
ella siempre quiso hacer todo acabó para ella, por fin.
miércoles, 5 de febrero de 2014
vuelve para hacerme olvidar que te fuiste.
Y al final, las noches se convirtieron en una rutina muy dolorosa
desde que no me dices que me quieres; en un sin fin de cafés
amargos con miles de folios donde escribirte. Quizá mi vida esté
destinada a ello, ha echarte de menos cuando no estás, e incluso a
veces cuando estás a centímetros. Quizá mi destino se trate de
tener un sin fin de quererte y sufrir noche tras noche y día tras día.
Te echo de menos, quizá hasta eso se quede corto, pero todo ha
cambiado, hasta yo he cambiado. Día a día me he ido dado cuenta
de que ya no soy la que era, me he convertido en una borde y
fría ingenua, y sí, ingenua por pensar que me podrás querer a mi
por lo menos la mitad de lo que yo te quiero. Pero algún día tendré
que aprender a no mirarte cuando pases por la otra acera de la calle,
o a no pensarte cada segundo que pasa de mi vida, que no es vida.
desde que no me dices que me quieres; en un sin fin de cafés
amargos con miles de folios donde escribirte. Quizá mi vida esté
destinada a ello, ha echarte de menos cuando no estás, e incluso a
veces cuando estás a centímetros. Quizá mi destino se trate de
tener un sin fin de quererte y sufrir noche tras noche y día tras día.
Te echo de menos, quizá hasta eso se quede corto, pero todo ha
cambiado, hasta yo he cambiado. Día a día me he ido dado cuenta
de que ya no soy la que era, me he convertido en una borde y
fría ingenua, y sí, ingenua por pensar que me podrás querer a mi
por lo menos la mitad de lo que yo te quiero. Pero algún día tendré
que aprender a no mirarte cuando pases por la otra acera de la calle,
o a no pensarte cada segundo que pasa de mi vida, que no es vida.
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