Aprendí a vivir contigo, y claro que cuando te fuiste se me olvidara,
a veces pienso que cómo fuimos tan idiotas de rompernos tanto
si en el fondo nos quisimos como nadie; quizá es que en realidad
fui solo yo la que me rompí, fui solo yo la idiota.
Pero que idiota, que me enamoré de cada uno de tus lunares,
incluso de tus legañas de recién despertado, de las pupilas de tus
ojos o incluso, de tu forma tonta de hacerme sonreír poniendo
caras bobas. Y para no sonreír, si con solo verte nada me podía
quitar la sonrisa de oreja a oreja.
Sinceramente, cada vez que escucho tu voz en mi cabeza, o por
los pasillos, en cuadro paredes, o simplemente escucho tu nombre
pronunciado por alguno de los amigos que tenemos en común,
me dan ganas de que llueva para que así nadie diferencie las gotas
de agua a mis lágrimas.
Muchas veces me cuesta dormir, como de costumbre mi cabeza
no para de recordar tu nombre y el bonito color que tienen tus ojos.
Las veces que duermo, sueño contigo, las otras...las otras ni existen,
porque ni duermo, ni sueño, ni sonrío, solo te anhelo, y mucho.
Ha cambiado todo, menos lo que siento por ti, que te sigo queriendo.
La verdad es que ya ni escucho la música alegre que acostumbrara
escuchar, no, desde que te fuiste han cambiado tanto las cosas,
que ni te lo creerías.
Me suelo prometer a mi misma todos los días que el recuerdo
no volverá a jugarme una mala pasada, a ser una dolorosa tortura,
pero chico, que te veo sonreír y me fallo a mi misma.
Y normal, si recuerdo cuando sonreías al ponerme tonta, o al
decirte, mirándote como de costumbre, a los ojos, un 'te quiero'
tan verdadero que temblaba hasta el suelo.
Aunque ahora el suelo no tiembla, solo tiemblo yo, incluso cuando
no tengo frío. Creo que eras en mi vida como las vitaminas de
un zumo de naranja, que sin ti, ¿para qué sirve? si ni si quiera
me gusta la naranja. Quizá era que simplemente he nacido por y
específicamente para ti, no sé, quizá para estar a tu lado
cuando estés mal y cuando estés bien, para quererte cuando nadie
tenga los cojones para hacerlo y para echarte de menos cuando
nadie lo haga.
lunes, 17 de marzo de 2014
sábado, 15 de marzo de 2014
fía, más que el hielo.
Sin ti hacía frío, aunque fuese primavera,
o verano,
aunque hiciese el sol más radiante que
ojos podrían observar, hacía mucho,
mucho frío, que hasta asustaba.
Y aún sigue haciendo frío, creo que
acabaré congelada en un trágico
invierno primaveral, sin sus caricias,
sin que mi pelo se enrede por sus dedos,
sin su amor y sin él.
o verano,
aunque hiciese el sol más radiante que
ojos podrían observar, hacía mucho,
mucho frío, que hasta asustaba.
Y aún sigue haciendo frío, creo que
acabaré congelada en un trágico
invierno primaveral, sin sus caricias,
sin que mi pelo se enrede por sus dedos,
sin su amor y sin él.
martes, 11 de marzo de 2014
vuelvo a escribirte, o a escribirme, o quien sabe.
hola cariño, hoy vuelvo a escribirte para intentar expresar a alguien o a algo,
o dejar que esté dentro de mi, lo que siento, o quizá ni si quiera sepa porqué
te escribo. Solo se que me gusta, aunque sé que no me lees, ni nunca lo harás,
ni si quiera leías mis ojos cuando te pedían ayuda a gritos mientras mis labios
hacían una media luna hacia arriba, solo pedía que me salvaras, pero decidiste
hundirme aún más.
Sé que nunca me mereciste, y que el cielo ahora en los atardeceres de la
primavera tiene un toque rosado, sé que nunca podré olvidarte, pero espero
dejar de quererte, o por lo menos que quererte deje de doler, o que se me olvide
que aún te quiero, no lo sé muy bien, ya sabes bien que mi cabeza son mil pájaros
volando en los días de lluvia, y que aunque esté con los pies en el suelo nunca
dejaré de volar lo más alto que pueda, y ojalá lo hiciese contigo, volar a tu lado.
Quizá sea mejor así, yo soñando contigo y tú soñando con todas, o quizá con
ninguna, aunque ahora eso es lo que menos importa, solo deseo que este dolor
y angustia que siente mi corazón cada vez que palpita y no estás para escucharlo
se acabe pronto, y ojalá más pronto de lo que deseo.
Al final mis peores pesadillas se hicieron realidad, ya no estás a mi lado cada
vez que me tumbo para mirar las estrellas, pero joder, me prometiste que estarías
en todo momento, pero que tragedia que eso solo era una más de tus peculiares
y quizá, hasta bonitas mentiras.
o dejar que esté dentro de mi, lo que siento, o quizá ni si quiera sepa porqué
te escribo. Solo se que me gusta, aunque sé que no me lees, ni nunca lo harás,
ni si quiera leías mis ojos cuando te pedían ayuda a gritos mientras mis labios
hacían una media luna hacia arriba, solo pedía que me salvaras, pero decidiste
hundirme aún más.
Sé que nunca me mereciste, y que el cielo ahora en los atardeceres de la
primavera tiene un toque rosado, sé que nunca podré olvidarte, pero espero
dejar de quererte, o por lo menos que quererte deje de doler, o que se me olvide
que aún te quiero, no lo sé muy bien, ya sabes bien que mi cabeza son mil pájaros
volando en los días de lluvia, y que aunque esté con los pies en el suelo nunca
dejaré de volar lo más alto que pueda, y ojalá lo hiciese contigo, volar a tu lado.
Quizá sea mejor así, yo soñando contigo y tú soñando con todas, o quizá con
ninguna, aunque ahora eso es lo que menos importa, solo deseo que este dolor
y angustia que siente mi corazón cada vez que palpita y no estás para escucharlo
se acabe pronto, y ojalá más pronto de lo que deseo.
Al final mis peores pesadillas se hicieron realidad, ya no estás a mi lado cada
vez que me tumbo para mirar las estrellas, pero joder, me prometiste que estarías
en todo momento, pero que tragedia que eso solo era una más de tus peculiares
y quizá, hasta bonitas mentiras.
martes, 4 de marzo de 2014
quizá el corazón me odie, por eso no te olvida.
otro día más me desperté, como de costumbre, sin ganas de levantarme
de la cama, con ojeras hasta el suelo de haber escuchado música triste
hasta las tantas de la mañana, me desperté como de costumbre sin ganas
de ver a nadie, simplemente me quería quedar en casa, como siempre.
otro día más abracé la almohada con fuerza, cerré los ojos y vino a mi
cabeza su dulce, dulce mirada; vino a mi cabeza la música celestial
que provocaban sus cuerdas vocales; mi nariz creyó oler el aromático
y fascinante olor de su cabello y sudadera.
otro día más se me inundaron los ojos por una sustancia líquida con un
toque a sal, creo recordar que se llaman 'lágrimas', lo peor de todo
es que esa sustancia no fue provocado por ningún bostezo a causa del
cansancio que acumulaba mi vida, ya que, a veces cuando bostezo se me
ponen los ojos llorosos, pero no, no era de aquellas veces; como de
costumbre, era tu recuerdo, que cada día que pasaba quemaba y pesaba
un poco más.
-Tienes que olvidarle, tía, sabes mejor que nadie que no te merece,
que fue el tío que te destrozó, que te cambió, es por su culpa por el que
ya no puedes o no quieres confiar en nadie, por su culpa ya no confías
ni en ti misma, ya está bien joder, pasa página, vales más que todo esto,
lo sabes- repetía mi cabeza enfadada, pero con un toque de comprensión
y cariño.
-Pero, ¿cómo va a olvidar a la persona que le marcó de por vida? si, al
igual que yo, sabes que no va ha haber otro como él, otro al que querer
con tanta fuerza y por el que dar hasta la vida, sabes al igual que yo
que no le vamos a olvidar, ni tú ni yo, y que por siempre le querré, por
mucho que duela- le transmitía el maldito corazón a la cabeza.
a veces, hasta he llegado a pensar que me odia, hablo del corazón, porque
si por lo menos me quisiera un poco, ¿porqué no dejaría de quererle?
a veces creo que sería bonito dejar de sentir, pero si dejo de sentir, creería
que dejaría de existir, entonces no sería nada, aunque ahora tampoco soy algo.
de la cama, con ojeras hasta el suelo de haber escuchado música triste
hasta las tantas de la mañana, me desperté como de costumbre sin ganas
de ver a nadie, simplemente me quería quedar en casa, como siempre.
otro día más abracé la almohada con fuerza, cerré los ojos y vino a mi
cabeza su dulce, dulce mirada; vino a mi cabeza la música celestial
que provocaban sus cuerdas vocales; mi nariz creyó oler el aromático
y fascinante olor de su cabello y sudadera.
otro día más se me inundaron los ojos por una sustancia líquida con un
toque a sal, creo recordar que se llaman 'lágrimas', lo peor de todo
es que esa sustancia no fue provocado por ningún bostezo a causa del
cansancio que acumulaba mi vida, ya que, a veces cuando bostezo se me
ponen los ojos llorosos, pero no, no era de aquellas veces; como de
costumbre, era tu recuerdo, que cada día que pasaba quemaba y pesaba
un poco más.
-Tienes que olvidarle, tía, sabes mejor que nadie que no te merece,
que fue el tío que te destrozó, que te cambió, es por su culpa por el que
ya no puedes o no quieres confiar en nadie, por su culpa ya no confías
ni en ti misma, ya está bien joder, pasa página, vales más que todo esto,
lo sabes- repetía mi cabeza enfadada, pero con un toque de comprensión
y cariño.
-Pero, ¿cómo va a olvidar a la persona que le marcó de por vida? si, al
igual que yo, sabes que no va ha haber otro como él, otro al que querer
con tanta fuerza y por el que dar hasta la vida, sabes al igual que yo
que no le vamos a olvidar, ni tú ni yo, y que por siempre le querré, por
mucho que duela- le transmitía el maldito corazón a la cabeza.
a veces, hasta he llegado a pensar que me odia, hablo del corazón, porque
si por lo menos me quisiera un poco, ¿porqué no dejaría de quererle?
a veces creo que sería bonito dejar de sentir, pero si dejo de sentir, creería
que dejaría de existir, entonces no sería nada, aunque ahora tampoco soy algo.
lunes, 3 de marzo de 2014
quizá haya luchado demasiado, y quizá nunca te hayas dado cuenta.
me desperté temprano porque se me olvidó bajar la persiana
antes de dormirme, fui a mirar el móvil y, me quedé embobada
cuando leí que me había hablado. Me había hablado aquel chico
que conseguía volverme loca, por el que me quedaba mil noches
en vela, aquel que consiguió que le quisiera como a ninguno y que
a su vez me destrozó como nadie.
-Ey Ana, ¿sales hoy?
+Si, claro.
-Bien, ¿te apetece una litrona a la noche? te recojo en el portal.
+Me parece bien, luego nos vemos.
cada vez se acercaba más la noche y cada vez yo estaba más
nerviosa. De repente sonó el timbre y un escalofrío recorrió mi
cuerpo. Bajé. Estaba ahí, sentado en frente de mi portal, en un banco.
-Tengo ya las litronas, ¿vamos al parque de siempre?
+Claro, luego te doy el dinero.
Nos sentamos en el mismo banco, en el mismo parque y, yo con
la misma mirada, aunque él la tenía un poco confusa.
-Eres tan rara, de verdad.
+¿Yo, porqué?
-Porque, después de haberte dejado, después de haber roto con la
otra chica, y ahora que te digo de quedar, ¿no pretendes luchar por mi?
creo que la mayoría de personas en tu situación harían lo imposible
por volver con la persona que quieren, ¿y tú, porqué no lo haces?
+¿Sabes? prefiero luchar cada noche por no llorar una vez más,
prefiero luchar para salir de casa con una sonrisa, luchar para no
recordarte, para olvidarte, para quererme un poco más. No pienso
luchar por estar contigo, tú fuiste quien decidió que esto se terminara,
quizá lo más adecuado sea que, si tú quieres estar conmigo, luches tú.
Yo ya he luchado bastante por un nosotros en el pasado, si tú quieres,
te tocará demostrar, y esta vez no será fácil.
De repente, me miró a los ojos y decidió hacerme en la cabeza mil líos
con un simple beso, decidió acelerar mi pulso y no volver a olvidar el
suave sabor de sus labios.
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