No se quien eres, si existes y por qué me enamoras,
no se que sientes, si sufres, si amas o si lloras.
No se quien eres, inventaré tu nombre y será fragancia.
No te vayas, fragancia. Quédate a relatar algún sueño roto.
No te alejes, fragancia. Quiero que camines entre mis rotos.
Y mis monstruos, que conseguirán conquistarte,
no dejarán que huyas a ninguna parte.
Quédate, fragancia, no me desarmes.
Caminaré para ti en la alfombra roja,
y con un corsé negro tu boca será antorcha.
Fuego vivo en tus venas será mi coca,
tu mirada ardiente en las tardes horas.
No me desarmes, ni me ates,
no hagas que me calle pero hazme gritar,
por ti suspirar,
y eficaz será el amor que me darás,
me conquistarás, y al final morirás.
Pero no suspires, encanto,
ven y calma mi llanto.
No sufras, fragancia,
quiero que conozcas mi alma.
Alma que ni yo conozco,
miedo me da, quizá asombro.
Rota, fría, como cristal ausente,
o quizá esté más que ardiente.
martes, 22 de julio de 2014
sábado, 19 de julio de 2014
Podría inventarte, y curarías este desastre.
No sé quien eres, A veces sé que puedo,
no sé que siento. otras no tengo consuelo,
Quizá sea dolor, pero pienso en ti
y no tengo consuelo. y en lo que llevamos dentro.
No sé a quien escribo, No sé dónde te escondes,
a veces no sé lo que pienso, ni si quiera si existes,
tampoco sé por qué, quiero inventarte
solo sé que te quiero. y compartir las cicatrices.
A veces ni eso, No intentes consolarme,
quizá no sirva para esto, el dolor me satisface,
para inventar a alguien si no no podría escribir
y reflejarlo entre los versos. y sería aún más desastre.
no sé que siento. otras no tengo consuelo,
Quizá sea dolor, pero pienso en ti
y no tengo consuelo. y en lo que llevamos dentro.
No sé a quien escribo, No sé dónde te escondes,
a veces no sé lo que pienso, ni si quiera si existes,
tampoco sé por qué, quiero inventarte
solo sé que te quiero. y compartir las cicatrices.
A veces ni eso, No intentes consolarme,
quizá no sirva para esto, el dolor me satisface,
para inventar a alguien si no no podría escribir
y reflejarlo entre los versos. y sería aún más desastre.
Y no pude.
Cogí una bocanada de aire. Respiré profundo. Muy profundo.
Mis latidos se estremecían al paso que aquella canción avanzaba,
sonaba desde el bar de la esquina. Aquel en la que un par de
veces tomamos un café casi solo, con dos de azúcar para mí.
Mis latidos... cada vez más ruidosos, más fuertes y, parecían
que querían estar lo menos distanciados el uno del otro.
Empezó a precipitarse la lluvia, quizá quería hacer más intenso
el momento, o quizá fue un aviso para evitar que te dijese
un "te quiero" de los nuestros, quizá tú me entiendes.
Mis latidos se estremecían al paso que aquella canción avanzaba,
sonaba desde el bar de la esquina. Aquel en la que un par de
veces tomamos un café casi solo, con dos de azúcar para mí.
Mis latidos... cada vez más ruidosos, más fuertes y, parecían
que querían estar lo menos distanciados el uno del otro.
Empezó a precipitarse la lluvia, quizá quería hacer más intenso
el momento, o quizá fue un aviso para evitar que te dijese
un "te quiero" de los nuestros, quizá tú me entiendes.
jueves, 17 de julio de 2014
Con la piel de gallina y el corazón ardiendo.
Se estremecían mis manos, temblaban cuando él acercaba las suyas.
Me sentía inmortal, quizá que podría cambiar el mundo con un par
de palabras ocurrentes en aquel mismo segundo, o más bien que me
quedaban un par de segundos en los que mi corazón haría su último
soplido, su último latido y después mi cuerpo se derrumbaría y
no podría continuar en vida.
Agarró mis manos como si inspirar el oxígeno que nos rodeaba
dependiera de ello, fuerte, muy fuerte, quizá más fuerte de lo que
os podríais imaginar. Y me hipnotizó su auténtica fragancia.
Me miró a los ojos, parecía que quería descubrir mi alma a
su antojo más profundo, sus ojos. Nunca antes observé unos
ojos tan bonitos, o quizá era el misterio que había tras ellos,
o quizá el cariño me hacía verlos así.
De repente, se acercó a mi oído y mi cabello acarició su cara
como si se tratase de un muñeco de porcelana, por el viento.
Susurró un "te quiero"de fábula, más suave, frío, caluroso,
más firme y más angustiado, más feliz y más increíble que los
de la mejor película romántica de la historia. A continuación,
-tu pelo-, al principio no sabía que reacción querría que tuviese,
¿tu pelo? ¿a qué se referiría con eso? quizá se le engancharía en
alguna zona de su cuerpo, quizá le molestaba, o quizá... -que bien
huele, perfecto-, con eso lo aclaró todo. Aproximó sus labios
a los míos, podía notar su respiración en mi piel, cada vez se
acercaba más, y más, y más... Cerré los ojos, creí que estaba
en un sueño y que de alguna forma tendría que despertar. Pero no.
Me besó. Le besé. Nos besamos.
Me sentía inmortal, quizá que podría cambiar el mundo con un par
de palabras ocurrentes en aquel mismo segundo, o más bien que me
quedaban un par de segundos en los que mi corazón haría su último
soplido, su último latido y después mi cuerpo se derrumbaría y
no podría continuar en vida.
Agarró mis manos como si inspirar el oxígeno que nos rodeaba
dependiera de ello, fuerte, muy fuerte, quizá más fuerte de lo que
os podríais imaginar. Y me hipnotizó su auténtica fragancia.
Me miró a los ojos, parecía que quería descubrir mi alma a
su antojo más profundo, sus ojos. Nunca antes observé unos
ojos tan bonitos, o quizá era el misterio que había tras ellos,
o quizá el cariño me hacía verlos así.
De repente, se acercó a mi oído y mi cabello acarició su cara
como si se tratase de un muñeco de porcelana, por el viento.
Susurró un "te quiero"de fábula, más suave, frío, caluroso,
más firme y más angustiado, más feliz y más increíble que los
de la mejor película romántica de la historia. A continuación,
-tu pelo-, al principio no sabía que reacción querría que tuviese,
¿tu pelo? ¿a qué se referiría con eso? quizá se le engancharía en
alguna zona de su cuerpo, quizá le molestaba, o quizá... -que bien
huele, perfecto-, con eso lo aclaró todo. Aproximó sus labios
a los míos, podía notar su respiración en mi piel, cada vez se
acercaba más, y más, y más... Cerré los ojos, creí que estaba
en un sueño y que de alguna forma tendría que despertar. Pero no.
Me besó. Le besé. Nos besamos.
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