Hoy vuelve a llover,
y no pienso en nada.
Pienso en los pájaros, en sus plumas,
en si ahora podrán volar
o serán tan suaves que las gotas
deslizarán por ellos
como si no les pudiesen calar.
Hoy vuelve a llover,
y no pienso en nada.
Y quizá
nada
es suficiente
para hoy.
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